Nuestro hogar, planeta tierra

La profunda crisis ecológica que vive nuestro planeta es alarmante e imposible de negar. Esta emergencia ambiental es uno de los retos más importantes y trascendentales para la vida en su conjunto. Como sociedad global, diariamente enfrentamos innumerables problemas ecológicos, que se han agudizado en las últimas décadas y se ven reflejados en múltiples fenómenos. La crisis climática, la contaminación atmosférica, la extinción masiva de especies animales y vegetales y la contaminación y escasez de agua dulce son algunos fenómenos que día con día nos recuerdan que debemos actuar. De no hacerlo, seremos responsables de heredar dichos problemas a las futuras generaciones.

Muchas y diversas acciones para enfrentar la emergencia ambiental se están desarrollando a lo largo y ancho del planeta. Estas alternativas provienen del trabajo diario de las comunidades indígenas, campesinas, científicas y ciudadanas; seres humanos que impulsan acciones para cambiar el rumbo y la forma en que nos hemos relacionado con la naturaleza y los seres vivos con los que compartimos nuestro hogar: el planeta Tierra. Es vital seguir impulsando proyectos encaminados a generar pequeños cambios que sumados —y con esfuerzo colectivo— ayudarán a generar modificaciones profundas y duraderas en la conciencia de la humanidad que muestre otro camino de coexistencia respetuosa con la naturaleza.

El poncho y el caracol

Yo, caracol de plata, me sujeto al poncho como en la naturaleza lo haría a las rocas. Estoy mirando el mar desde los acantilados que me sostienen, como al púrpura pansa.

Mi historia es una prueba de que en el planeta Tierra y en la naturaleza todo está conectado. Soy un ejemplo de las diversas y complejas relaciones e interacciones de la vida en el planeta. Vengo de la naturaleza, pero me conocen por los conocimientos ancestrales de diversas culturas y pueblos. Mi camino ha dejado restos materiales y simbólicos por diversas partes. Hay momentos en los que mi andar por el planeta se explica en los mitos y leyendas; transita entre la memoria y la historia de los pueblos. Lo que estás leyendo es una partícula de mi existencia, que se resignifica de manera constante. Mi historia, como la tuya, es la de las redes de la vida en movimiento.

Te contaré breves instantes de mi vida, que tiene diversos orígenes. Es resultado de millones de interacciones que suelen ser desconocidas y te las quiero mostrar. Algunos de mis elementos datan de los primeros tiempos geológicos de nuestro planeta, cuando los minerales se constituyeron gracias al calor del magma primigenio. Soy mineral y cultura, gracias a la naturaleza y al conocimiento de los orfebres, plateros y artesanos en muchos rincones del planeta.

Soy plata y la forma que hoy adopto es la del caracol púrpura pansa que está en peligro de extinción a consecuencia del uso irracional que, en las últimas décadas, se le ha dado en la industria de los tintes. Este pequeño molusco ha servido para teñir de púrpura los textiles de muchos pueblos de las costas del Pacífico y de otros lugares del mundo. Otros moluscos de mi familia también han sido utilizados para alegrar las telas de diversas culturas, entre ellas la mediterránea, como el pueblo fenicio que hace cientos de años fue depositario de este saber.

He acompañado la vida de muchos pueblos en las costas y sierras oaxaqueñas. Conozco desde hace muchos años a los mixtecos, huaves, chontales, zapotecos, mixes y triques. Una parte de mi ser está en su cosmovisión.

¡Todos esos pueblos me conocen desde hace tantos años…! Saben que nuestros encuentros en el mar están marcados por el calendario lunar.

Hoy, soy plata que toma la forma del caracol púrpura pansa y vengo para recordarte la importancia de que no me extinga: si esto ocurriera, millones de otras interacciones estarían en peligro, ya que todo está conectado.

Soy lana. Mi historia cultural y simbólica se refleja en la ruana que estás palpando. Mi vida se conecta con los primeros pueblos pastores y sus primeras ovejas en Mesopotamia. Con el paso de los años, estos pueblos aprendieron a utilizarme para hacer prendas que los protegieran del frío. Llegué a vestir a los pueblos persa e iraní.

Pasó el tiempo y arribé a Europa. Salí de ahí acompañando a los viajeros hasta que desembarque en lo que hoy llamamos América. En estos nuevos ecosistemas me tuve que adaptar y los pueblos que me recibieron aprendieron a cuidarme y a utilizarme finamente. Lo puedes ver en los tejidos de múltiples colores en los que hoy me he convertido, recorriendo los bailes y vaivenes de los telares.

Soy Luna, —meztli, ixchel, béeu— porque ella fue la primera tejedora entre los mayas a quienes enseñó el arte de los textiles. Soy araña porque simbolizo las redes de la vida.

Para transformarme en lo que hoy soy, los pueblos aprendieron a utilizar el telar de pedal, desconocido antes de mi arribo. Pero yo, lana, tuve que aprender a convivir con nuevos animales y plantas que me colorearon cálidamente. Mi historia es una prueba viva de que la convivencia es el camino más bello para crear cosas.

Soy grana cochinilla y también soy el color carmín. Aprendí a vivir entre nopales y tunas. Desde mis entrañas ofrezco una de las tonalidades rojas más profundas, con la que se han teñido telas y pintado códices desde hace miles de años. Aquellos pueblos a los que les he brindado mi existencia saben que el carmín reacciona diferente si se le aplican medios ácidos o alcalinos, la transformación de mi color rojo en mirado es un sublime acto alquímico. Salí de las tierras indígenas para viajar por el mundo y los pueblos que me adoptaron colorearon bellos lienzos y telas. Mi ser carmín es parte de la historia del mundo.

Soy plata y caracol púrpura pansa. Soy lana, soy poncho y soy telar. En mi historia guardo el saber de los ciclos lunares para teñir las telas y el mito de la luna que, como araña, teje las redes de la vida.

Proceso

En ocasiones, los sueños se vuelven realidad. Así ocurrió con Resonancias del caracol, el primer proyecto presentado por la plataforma Loona y donde participan Phigmento —marca de textiles del diseñador Daniel Villela— y Gala is Love —firma de joyería de la diseñadora Michelle Galindo—.

“La noche que soñé con Loona soñé con una colaboración entre Daniel y Michelle, una ruana y un caracol de plata”, cuenta Sharon Drijanski, fundadora de Loona, sobre el origen del proyecto. Al día siguiente, le contó su idea a cada uno y les propuso que se reunieran. Más pronto que tarde, los tres estaban sentados en un café conversando sobre la manera en la que podrían realizar el proyecto.

En aquella ocasión, Daniel habló sobre la grana cochinilla —material fetiche de su marca, Phigmento— y también sobre el caracol púrpura pansa. Ambas, materias primas exquisitas y que, gracias a sus peculiares tintes (el rojo de la grana y el púrpura del caracol), son los protagonistas de una vasta cultura textil en Oaxaca, de donde Phigmento también es originaria.

Tras escucharlo hablar sobre el caracol púrpura pansa, Michelle encontró la inspiración que necesitaba para el proyecto. Durante meses, investigó la manera en la que podría replicar la belleza de este exótico molusco en una sublime pieza de joyería.

“Es muy complicado encontrar uno de estos caracoles físicamente”, cuenta la diseñadora sobre el reto que supuso no tener un modelo físico para materializar una joya desde cero. En ocasiones, las soluciones a los problemas aparecen en los lugares más inesperados, justo como le ocurrió a Michelle: “Un día, en la tienda de un museo, me encontré con el libro El Caracol Púrpura. Una tradición milenaria en Oaxaca, donde aparecían varias imágenes de él”. Las referencias visuales de aquellas páginas le permitieron dar rienda suelta a su creatividad y poner manos a la obra.

Tras varios meses de prueba de error, empleando diversas técnicas de impresión en 3D, obtuvo un modelo del caracol que hacía justicia a la textura y forma del molusco original y que, además, era lo suficientemente estético como para crear una pieza de joyería.

Aquella figura fue replicada en un molde, para ser trabajado en cera perdida y así crear un icónico broche con un terminado de plata esterlina brillante. Cada una de las 10 ediciones de Resonancias del caracol cuenta, además, con un seguro moldeado a mano y elaborado con alambre de plata esterlina. Se trata de un ejemplo de la maestría artesanal que caracteriza al taller de Gala is Love.

Durante esos meses, Daniel, por su parte, trabajó en la creación de una ruana tejida en telar de pedal y teñida en grana cochinilla. Piezas únicas y de una hechura impecable. Cada uno de los 10 ejemplares finales de la entrega fue elaborado por artesanos de Oaxaca y requirió de dos meses de trabajo.

Resonancias del caracol también representó una primera vez para Daniel. Para este proyecto, dejó de lado su emblemático diseño Yuroku (grecas que han estado presentes en las creaciones de su firma, Phigmento, desde el inicio), y optó, en su lugar, por crear una serigrafía llena de significado y que se despliega en la ruana. “Quería encontrar una forma de representar al caracol sin que fuera demasiado literal”, afirma, “así que realicé unos trazos a los que llamé ‘Resonancias’. Para mí, ilustran la sinfonía de un caracol: es la manera en la que me imagino que chilla o la forma en la que pienso que se ‘vería’ su sonido si estuviéramos cerca de él”.

Hay otra intención que también está presente en el diseño de Daniel, como lo cuenta: “La grana cochinilla es un material muy poético. Es un pigmento que tiene demasiadas tonalidades del rojo y del naranja. Es un microbio, pero no tiene vida. Simboliza la muerte y la resurrección y también me interesaba plasmar eso en esta pieza”.

Muerte y resurrección. Principio y fin. Día y noche. Son ideas que resultan más que adecuadas para hablar del lanzamiento del primer proyecto cobijado por Loona. Ciclos que terminan y ciclos que están por comenzar. Sueños de los que se despierta, y que se olvidan, y sueños que se viven y se hacen realidad.

Colaboradores

Michelle Galindo

Originaria de Tijuana y con estudios en Administración de Empresas y una maestría en Mercadotecnia Internacional, en 2003 Michelle Galindo creó Gala Is Love, marca de joyería establecida en la Ciudad de México y que desde sus primeras colecciones se dio a conocer por combinar materiales como el oro y los diamantes con un proceso artesanal. Sus piezas aparecen frecuentemente en revistas como Vogue o L’Officiel. Hoy, su marca incluye distintas categorías, como Alta Joyería, infantiles o novias.

 

Daniel Villela

Phigmento es un proyecto creado en 2015 por Daniel Villela que promueve la cultura textil de Oaxaca y el desarrollo sustentable. La seña de identidad de los ponchos y tapetes que se presentan bajo este proyecto es, por un lado, una geometría desarrollada por Daniel (llamada yuroku) y, por el otro, un proceso de elaboración que involucra materiales y pigmentos naturales. Sus piezas han aparecido en medios como el New York Times y se han expuesto en museos de México, España y Suiza.

 

Karla Lisker

La fotógrafa Karla Lisker siempre se encuentra con su pasión a la hora de trabajar. Con estudios en Mercadotecnia por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México y una especialidad en fotografía por la Academia de Artes Visuales (AAVI), Karla es actualmente una de las fotógrafas de moda más destacadas de México. Las historias que crea con su cámara aparecen frecuentemente en revistas tan importantes como Vogue, Elle y L’Officiel.

Compra la colección

Resonancias del caracol

Ruana tejida en telar de pedal y teñida en grana cochinilla.
Caracol moldeado en plata esterlina.

$10,764