Desde el Acuerdo de París sobre el cambio climático de 2015, la energía solar y eólica han crecido a un ritmo fenomenal, pero el carbón, el petróleo y el gas siguen siendo dominantes. La cumbre climática COP30 de las Naciones Unidas en Belém, Brasil, pondrá a prueba la voluntad política de los estados para organizar una eliminación progresiva de los combustibles fósiles.
Por un lado, las tecnologías bajas en carbono se han desplegado a un ritmo espectacular, una tendencia en gran medida irreversible e inimaginable hace apenas unos años. Por otro lado, el sistema energético ha seguido estando abrumadoramente dominado por el carbón, el petróleo y el gas. Según las Naciones Unidas (ONU), la proporción de combustibles fósiles en el suministro energético mundial solo ha disminuido un 3% en la última década, del 83% en 2015 al 80% en 2024.





